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Andalucía es conocida de muchas maneras. Su capital está cargada de actividades durante la Primavera en Sevilla. Bien es cierto que la Semana Santa en Sevilla tiene un protagonismo especial en la ciudad, sin embargo, cuando llega la Feria de Sevilla la gente coge un ritmo más festivo en el que poder disfrutar del buen ambiente que se genera.

 

De Sevillanas maneras: la semana más emblemática de la ciudad

Después de toda una semana de fiesta y de olor a incienso por las calles, la Semana Santa Sevillana cierra para que sus gentes puedan descansar. Algunos de ellos apenas han dormido cinco horas seguidas para ver todos los pasos que salen por la ciudad. ¿El problema? Que los Sevillanos escasamente tienen dos semanas de descanso para su próxima ‘faena’, la semana más vivaracha de la ciudad.

La Feria de Abril, como se conoce popularmente, suele tener lugar todos los años en Sevilla durante este mes, aunque, en algunas ocasiones, se celebre a caballo entre el mes de Abril y Mayo, y en las menos ocasiones, dada la tardanza en la que haya caído la Semana Santa, ha empezado directamente en el mes de Mayo.

Si no has tenido la suerte de visitar la Feria de Sevilla antes, quizás te animes después de conocerla en profundidad.

 

El primer día de la Feria de Sevilla

Feria de Abril de SevillaRealmente empieza la Noche del Pescaíto. En esta noche, se suele cenar siempre ‘pescaíto frito’ aunque hay excepciones, claro está… Las casetas permanecen cerradas durante la cena con los invitados y la familia más allegada. Generalmente se celebraba el Lunes, aunque en los últimos años se celebra el Sábado. Este cambio no es más que para disponer de más días de disfrute.

Esta tradición tiene poco más de 30 años, y no es nada más que la noche en la que se alumbra la Portada y ésta se enciende para no volver a apagarse hasta el último día. Todo comenzó con los últimos retoques que las familias realizaban en sus casetas antes del ‘alumbrao’, que tiene lugar a las doce de la noche, para aprovechar, se cenaba tranquilamente en las casetas. Años más tarde esta tradición ha permanecido como punto de partida de la Feria.

 

¿Dónde empieza la Feria de Sevilla?

No vamos a engañarte, alojarse lo más próximo a la Feria de Sevilla en estas fechas es una tarea bastante complicada, y cara también. Lo más sensato es que te alejes lo suficiente como para que descanses con tranquilidad cuando decidas abandonar la Feria, además, te va a costar mucho más barato.

Para desplazarte hasta la Feria puedes hacerlo de muchas maneras. La primera sería dándote un paseo –bastante largo, pero para gustos…- por el río hasta que cruces el río por el puente de Los Remedios; la segunda utilizando el coche, aunque me gustaría desearte mucha suerte a la hora de aparcarlo. Y la última sería en autobús, la mejor opción de todas, ya que es muy barato y ofrecen lanzaderas que tienen un trayecto directo hasta la portada de la Feria.

También se puede ir en metro, pero te perderías ver:

  • A todas las flamencas vestidas con sus trajes caminando por la ciudad.
  • Los coches de caballo que pasean a lo largo del río.
  • Y a los hombres con trajes de corto o de chaqueta.

El autobús se coge en Prado de San Sebastián, lugar de donde sale directo hacia la Feria. Curiosamente, también es el lugar donde estaba situada la Feria en sus orígenes. Se inició en el siglo XIX, en el año 1846 como una feria de compra y venta de ganado aprobada por la Reina Isabel II. Con el paso de los años fue haciéndose cada vez más popular, hasta convertirse en una fiesta social más que en un evento mercantil. En el año 1973 fue el último en el que se celebró en Prado San Sebastián para, al año siguiente, tomar emplazamiento en el barrio de Los Remedios, su localización actual.

Desde que uno se monta en el autobús recorre todos los jardines a mano izquierda del espacio que ocupaba la Feria de antaño, y es imprescindible imaginar cómo era en aquel entonces.

 

El viaje

El autobús continúa hasta la intersección a pie del río, aquí se aglomera mucho tráfico. Muchos vehículos luchando por pasar los primeros e intentando que no les toque aguardar el paso, para ir más lento, si algún coche de caballos está relativamente cerca de ellos.

De sevillanas manerasLa estampa es mágica. Una lluvia de colores, flores y volantes siguen el recorrido por el río. Dejando atrás Prado y su antigua ubicación, llegamos a la ‘actualidad’. El puente de Los Remedios que hay que cruzar indica que la fiesta está cada vez más cerca. En Plaza España algunas flamencas aprovechan para sacarse una buena foto de recuerdo antes de la festividad.

Los más Sevillanos viajan en coche de caballos durante los días de Feria. Éstos dan un previo paseo antes de llegar al destino, e incluso disfrutan con anterioridad de un buen espectáculo de toros en la Plaza de la Maestranza. Se componen por lo general, de dos conductores que van al frente del coche, y en la parte posterior plaza hasta para ocho personas. Algunas están compuestas por varios caballos, siendo el máximo de seis, y otras tan sólo dos o uno. Pueden alquilarse, pero los hay que poseen caballos propios, a los cuales también ‘arreglan’ con las mejores galas.

En el barrio de Los Remedios, el autobús recorre su trayecto final bajando por la Calle Asunción, donde finaliza, y donde se encuentra la Gran Portada.

 

El Real de la Feria de Sevilla

Más de 200.000 bombillas componen la grandísima Portada que da inicio a la Feria. Ésta tiene cada año una temática diferente, rememorando los eventos que han transcurrido por la ciudad sevillana. Uno de los homenajes fue a las casetas mercantiles de antaño.

¡Ya has llegado! Estás aquí y es real. La Feria de Sevilla se compone de dos zonas principales, siendo la primera la más importante.

Encontrarás en la entrada de la Feria, una oficina de información y turismo que te servirá de mucha ayuda. Las más de mil casetas que conforman la Feria son, en su mayoría, privadas. Así que necesitarás gozar de una invitación de uno de los miembros o de las familias para entrar, ya que todas disponen de una persona que vigila y controla las entradas. Si has venido con amigos Sevillanos no te queda más que disfrutar de todo lo que te ofrezcan en sus casetas.

Si por el contrario has venido de turista en su plenitud, la oficina de información te proporcionará un mapa con las casetas de entrada pública señaladas, no son tan lujosas como las primeras, pero te divertirás de igual manera. Algunas de ellas incluso con conexión Wi-Fi.

Las 15 calles que forman el Real, denominadas con nombres de grandes personalidades del mundo del toreo, dan una impresión de ciudad. Es muy fácil perderse si no te manejas por el lugar, por ello ten siempre a mano tanto el mapa como tu móvil GPS, pues los móviles tienen registrado las calles de la Feria.

La segunda zona, llamada Calle del Infierno, es el conjunto de atracciones y ‘cacharritos’ de Feria para los más pequeños (y no tan pequeños). Aquí la comida y la bebida es mucho más barata, pero el ambiente no es ni de lejos el que te vas a encontrar en el Real.

Todas las casetas disponen del mismo menú: tapas o raciones de tortilla de patatas, serranito, jamón ibérico y quesos, mariscos y pescaditos fritos. El precio puede variar, aunque rondará entre los 3 euros la tapa, y 7 u 8 las raciones. La comida se acompaña con la bebida típica de Feria, el ‘rebujito’, un brebaje formado por Manzanilla o Vino Fino, y refresco Sprite o Lima-Limón, en algunos casos. ¡Ten cuidado! Es una consumición muy dulce y parece que no, pero abusar de ella podría llevarte una sorpresa. La copita suele salir a 3 ó 5 euros, y la jarra a 8 ó 12.

 

¡Sevilla y olé!

Si ya has sobrevivido a todo lo anterior quizás te quede lo más complicado como turista: bailar las Sevillanas.

Si es cierto que en las casetas públicas alternan música variada con Sevillanas, más del 75% del tiempo que pases en la Feria escucharás el baile y la música tradicional del gran evento. No te preocupes si no sabes nada de cómo bailarlas. Si no te has dado cuenta ya, los Sevillanos, y los Andaluces en general, son gente de carácter abierto, siempre habrá alguien que esté dispuesto a pasarlo bien contigo enseñándote a bailar las Sevillanas.

De todas formas, si quieres aprender a defenderte y pasarlo bien con las Sevillanas, se aprenden bailando 🙂

 

Las Sevillanas conforman un baile perteneciente al folklore Andaluz, cuyo origen se remonta a la época de los Reyes Católicos. Derivan de las seguidillas Castellanas del siglo XV, pero con el paso del tiempo se conformaron en seguidillas Sevillanas, ya que fueron adquiriendo un estilo y tonalidad propia.

En el mismo año que tuvo lugar la primera Feria de Abril, como anteriormente se ha mencionado, en 1847, se reconocieron como tal las Sevillanas, como un baile típico y característico de Sevilla. Posteriormente se reconocieron en el año 1884 como denominación oficial por la Real Academia de la Lengua Española.

Feria de SevillaSus letras tratan sobre temas cotidianos de la Sevilla de entonces, pero también actuales, además de pasar por los tópicos del amor, la religión, la pasión, momentos históricos, cofradías, etc. Antiguamente se formaban en 7 Sevillanas, pero actualmente son sólo 4. Éstas a su vez están divididas en 3 coplas y cada copla subdividida en 6 partes. Se acompañan con guitarras y castañuelas, aunque lo más común es con las palmas.

Su expansión ha traspasado fronteras. Hoy en día se bailan en Ferias de otras partes de España. Existen clases de Flamenco y de Sevillanas que se imparten ya no sólo por toda Andalucía, sino por todo el país.

Siempre puedes aportar tu granito de arena y puedes llegar a sentirte como uno más. El traje típico es el de volantes, cuantos más mejor, colorido, con mangas acampanadas o de volantes también, con el mantoncillo, los pendientes más llamativos y la flor o conjunto de flores más atractiva y más grande. Puedes alquilar un traje por el tiempo que desees, no es tan caro como comprarse uno, pero tampoco sale ‘tirado de precio’. O simplemente puedes colocarte una flor en el cabello e ir vestida lo más elegante posible, así te sentirás como una Sevillana más.

Los hombres lo tienen más sencillo, con un traje de chaqueta pasarán desapercibidos. Y si no, con camisa y unos buenos pantalones.

 

Hasta el año que viene…

La Feria acaba igual que empezó, con un sinfín de fuegos artificiales que, igual que anunciaban el comienzo, desgraciadamente, anuncian también el final, en este caso con el apagado de todas las bombillas de la Portada.

El último día suele ser más relajado, muchos Sevillanos disfrutan de los primeros días de la semana, estos son de Lunes a Jueves, para después relajarse en la playa el segundo fin de semana de Feria, cuando la aglomeración aumenta en proporciones inimaginables; muchos andaluces de ciudades y pueblos aprovechan para visitarla, se llena masivamente de personas y los autóctonos de la ciudad optan por abandonar Sevilla por unos días. Aunque seguirá habiendo ambiente, por eso no te preocupes.

Bien es cierto que los Sevillanos vuelven con nostalgia el Domingo para despedirse de otro año de Feria, apurando al máximo cenan cómodamente en las casetas, sin vestirse de flamenca, sólo bien arregladas, ellos sin traje, pero sin prescindir de la camisa y los pantalones chinos.

A las 12 se apaga la Feria, aún queda un poco de color y los farolillos se van resistiendo a toda la semana, algunos están rotos, otros por los suelos. El albero ya no se queda impregnado en los trajes ni en los zapatos.

Hasta pronto, Feria…

 

Bibliografía – Fuentes:

 

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